jueves, 22 de junio de 2017

El jardín de las desidias


   Esta noche mis sueños portaban premoniciones.
   Te las cuento para que no se cumplan.

   Tuve visiones de un mundo 
   consumido por el consumismo,
   en el que pagan justos por perdedores, 
   danzando ensimismados
   en su propio jardín de las desidias.

   Me hablaron 
   de gente que huye 
   y de gente que no encuentra,
   de la soledad en persona, 
   del espejo sin reflejo,
   del pensamiento contrafáctico
   y la negación inconsciente.

   También contemplé 
   espantajos imbuidos por el abismo, 
   obcecados con la caída.
   Ficciones en las que todos seremos 
   nadadores de un océano sin fondo,
   a la vez condenados 
   a arder en piras de recuerdos fallidos
   y promesas sin memoria.

   Siempre con el dilema entre dientes 
   de sucumbir por unos ideales 
   o sobrevivir traicionándolos.

   Me duele pensar que 
   una distopía intuida
   se materialice en futuro.
   Duele, sangra, ahoga.
   Pero no me paraliza.

   Acabaré con los tiranos de a pie, 
   sembraré historias reales
   en cualquier mundo irreal
   hasta ver renacidos,
   lejos de la soledad a 1080p, 
   los verdes tallos del amor y la amistad.
   Erigiré rebeliones sin bandera ni fuerza
   por ti y por todos los que son como tú,
   porque sois el eje de la revolución, ahora,
   porque si el futuro no es incierto
   es contigo.


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