lunes, 25 de diciembre de 2017

Propósitos de años nuevos

   No, 
   este año no iré al gimnasio todas las semanas.
   Tampoco me quitaré los vicios del pasado.
   Café, tinta y mojito para una mente sana.
   El tabaco, qué asco, todo para vosotros
   que hoy no quiero hablar de otras plantas.

   Sí, 
   este año caerá otro tattoo.
   Dormiré poco para poder seguir soñando.
   Pondré metas a ras de suelo
   porque lo mejor no siempre se encuentra 
   a grandes alturas
   pero sí entraña lo más elevado, 
   teniendo claro que desde el corazón 
   se apunta de verdad.

   No, 
   este año no me dedicaré más tiempo.
   La arena caerá en favor de los abrazos que 
   tardaron demasiado en (re)encontrarse.
   Más minutos para mis pilares, 
   que son pocos
   pero, de siempre, 
   allegados.

   Sí, 
   este año empezaré con presbicia
   sabiendo que mi cristalino se cegó 
   de tanta belleza.
   Me volveré más pastelito sin que se caiga 
   la guitarra de las manos.
   Aprenderé las nuevas melodías 
   escritas a flor de piel.
   Iré a donde me lleven esos acordes.

   Me quedo con los turrones y el chocolate, 
   con este poema margarita, 
   con los planes de fuga a una aurora boreal, 
   con las religiones improvisadas 
   sobre el dogma de una mirada mágica.

   Me propongo la libertad
   en tus alas, 
   con la energía renovada
   y el futuro acelerado
   que para cuidarse del vértigo de vivir
   ya están 
   los despropósitos de años pasados.